LAS ESPINAS DE LAS FLORES EN EL COMERCIO INTERNACIONAL

Acabamos de salir de la temporada de San Valentín, donde no pueden faltar los chocolates y, mucho menos, las flores; es por ello que estas representan una gran oportunidad en la economía internacional, ya que son un producto que tiene demanda, no sólo en temporadas específicas, sino que es apetecido todo el año por una gran parte de la población mundial. Gracias a esto cada día surgen nuevas empresas y los países fortalecen sus relaciones de comercio para seguir exportándolas.

Colombia no se queda atrás, pues ha demostrado tener gran importancia en el mercado de las flores, con un crecimiento hasta del 20% desde el 2002. Actualmente posee el 12% de participación del mercado; seguido por Ecuador y Kenia, con el 7% y el 6%, respectivamente.

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Fuente. Trademap.

Sin embargo, Holanda sigue liderando el mercado de las flores, con un rotundo 80%, dándole razón a la historia. Los neerlandeses fueron los pioneros e innovadores en los métodos de venta de la Federación de Subastas de Flores (VBN por su sigla en holandés), quienes además incursionaron con los medios electrónicos para llegar a más clientes sin que estos tuvieran que salir de casa, reduciendo los canales y los costos directos de sus operaciones; tácticas que los colombianos aún no implementan en sus planes comerciales.

Sí es verdad que ha existido un incremento en la participación de nuestro país en el mercado de las flores, pero también hubo una determinante caída en las exportaciones colombianas que se ha mantenido constante desde el 2015:

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Fuente. Trademap.

Como nos muestra la gráfica, no sólo se vivió una reducción en el 2015 con Estados Unidos, si no que a ellos se le suma Reino Unido, Japón, Rusia, y Australia. Existen varias razones por las cuales se puede presentar este fenómeno, una de ellas está relacionada con el clima y los problemas invernales que ha tenido el país durante los últimos dos años que se hacen sumamente evidentes ante la falta de tecnología y de innovación para prever estas catástrofes y permitir un desarrollo seguro de la materia prima. Esta es la justificación principal de los productores ante las dificultades que está teniendo Colombia para sobresalir en el mercado de las flores.

En segundo lugar está la reevaluación económica que está afectando directamente la rentabilidad del negocio, encareciendo los productos y aumentando los costos. Ante la falta de tecnologías, investigación y desarrollo, Colombia debe poner todo su empeño para reducir el costo de producción de las flores, pues la mano de obra que equivale a más del 50% del valor en el mercado, lo que pone a países como Kenia y algunos asiáticos como mejor opción de compra ante la competencia de precios.

Por ejemplo, Estados Unidos ha disminuido la importación de flores desde Colombia y, a su vez, ha aumentado las importaciones desde Ecuador (casi cien mil por año). Esto significa que el país vecino está mejor valorado por su moneda y posee procesos de producción más eficientes; al igual que Países Bajos, quienes brindan una mejor calidad; y México, con quien los gobiernos pasados han establecido acuerdos comerciales que aumentan la demanda de flores. En consecuencia, están empezando a arrancarles una porción importante del mercado a los colombianos por una cuestión de infraestructura que, en países como el nuestro, está siendo desgastada por el narcotráfico y otros problemas estratégicos como la falta de visión y, especialmente, la carencia de competitividad.

Por último, está el problema de la recesión económica mundial que es la justificación especial para aprovecharse de la necesidad. Y es que no todo es color de rosa en el mundo de las flores, también se denuncia que el negocio finalmente deja unas ganancias enriquecedoras porque las grandes multinacionales que efectúan sus producciones en países en vía de desarrollo se aprovechan de la falta de legislación y la necesidad del capital humano para pagar salarios infames que no reconocen el esfuerzo y desgaste que conllevan las operaciones. Ésta estrategia espinosa no sólo sucede en países como el nuestro, sino que también se puede observar en algunas empresas holandesas, donde subcontratan el 60% de los operarios de países vecinos; mientras que el otro 40% se comprende de trabajadores de tiempo parcial que son principalmente amas de casa, estudiantes e inmigrantes. Así mismo, otras empresas estadounidenses o europeas intentan entrar en el negocio aprovechándose de la carencia de normativas que pueden presentar las políticas de un país en vía de desarrollo.

Fabián Andrés Mejía Espinal

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