EL PAPEL DE LAS ENTIDADES NACIONALES LIGADAS AL COMERCIO INTERNACIONAL

El comercio internacional es uno de los principales motores del crecimiento de países como el nuestro y uno de los pilares del proceso de globalización económica. Si bien es cierto, la economía colombiana es pequeña en términos internacionales, los gobernantes de turno se han dado a la tarea de su inserción productiva en los mercados mundiales. Es así como gracias a la internacionalización de la economía y en pro de lograr un ritmo creciente y sostenido de desarrollo, el gobierno dispuso con la Ley 7° de 1991, crear el Ministerio de Comercio Exterior, el Fondo de Modernización Económica y el Banco de Comercio Exterior quien asumiría todos los derechos y obligaciones del Fondo de Promoción de Exportaciones.

Este proceso provocó inicialmente un sinnúmero de traumas a causa de la poca competitividad, fuerza laboral de baja calificación, infraestructura portuaria deficiente junto a un sistema vial nada recomendable. Se dio el cierre de importantes empresas en tanto que otras redujeron su valor en el mercado, obligando a estas compañías a reestructurar muchos factores de su planta, generando despidos masivos de empleados tras enfrentar la avalancha de productos importados a precios más bajos frente a los nacionales. El costo de oportunidad fue alto. Sin embargo, se dio paso al nacimiento de algunas entidades como Fiducoldex “aliado experto en servicios fiduciarios que apoyan la competitividad empresarial, nacional e internacional[1] y Segurexpo[2] especializada en la operación de los ramos de seguros de crédito de exportación. Otras instituciones fueron reestructuradas, como el antiguo Proexpo que ejecutaba labor financiera, la cual es una entidad dedicada a promover el acceso a otros mercados, dando vía a Proexport. Hoy  “la promoción de las exportaciones no tradicionales en mercados con potencial, sin dejar de lado las demás exportaciones, la atracción de inversión extranjera directa en nuestro territorio, el posicionamiento del país como destino turístico de talla mundial, aunado a la marca país, son los principales ejes en los que centra su trabajo PROCOLOMBIA”[3].

Otro cambio significativo fue la muerte de la Dirección General de Aduanas y el nacimiento de la Unidad Administrativa Especial Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, la primera una entidad cuyo nivel de corrupción era evidente, máxime que las prácticas desleales como el contrabando estaban a la orden del día, permeando a una buena cantidad de funcionarios; en tanto que la actual DIAN, presenta un liderazgo en “garantizar el cumplimiento de las obligaciones tributarias, aduaneras y cambiarias y facilita las operaciones de comercio internacional en condiciones de respeto a la legalidad” [4].

En el año 2002, la evolución en materia normativa y bajo la justificación de la creciente necesidad en cuanto a  austeridad fiscal, llevaron al gobierno del expresidente Álvaro Uribe, a integrar los ministerios de Desarrollo y Comercio Exterior en lo que hoy se denomina la cartera de Comercio, Industria y Turismo. Su misión “apoyar la actividad empresarial, productora de bienes, servicios y tecnología, así como la gestión turística de las regiones del país, con el fin de mejorar su competitividad, su sostenibilidad e incentivar la generación de mayor valor agregado, lo cual permitirá consolidar su presencia en el mercado local y en los mercados internacionales, cuidando la adecuada competencia en el mercado local, en beneficio de los consumidores y los turistas, contribuyendo a mejorar el posicionamiento internacional de Colombia en el mundo y la calidad de vida de los colombianos” [5]. Se exalta que en el marco de su competencia el objetivo primordial es “formular, adoptar, dirigir y coordinar las políticas generales en materia de desarrollo económico y social del país, relacionadas con la competitividad, integración y desarrollo de los sectores productivos de la industria, la micro, pequeña y mediana empresa, el comercio exterior de bienes, servicios y tecnología, la promoción de la inversión extranjera, el comercio interno y el turismo; y ejecutar las políticas, planes generales, programas y proyectos de comercio exterior.” [6].

Enunciado los argumentos anteriores, la agenda internacional de Colombia se amplía gracias a la labor cumplida por el Ministerio de Relaciones Exteriores[7], quien en materia de política se ha enfocado en posicionarnos en las dinámicas y temáticas mundiales y avanzar en la integración económica. La  cancillería no sólo trabaja en el campo de la política exterior, su accionar impulsa asuntos políticos y económicos, de tal manera que nuestro desempeño en el campo comercial es cada vez más reconocido. Gracias a los importantes tratados comerciales suscritos con otros estados, Colombia ha diversificado sus exportaciones y el destino de las mismas. Respecto a los asuntos migratorios, Migración Colombia asume dicha competencia, que en años atrás era ejercida por el extinto DAS.

La inserción productiva a los mercados internacionales ha facilitado que los productos nacionales (de todo tipo) logren un interesante dinamismo en su movilidad hacia el exterior. Cabe anotar que vivimos un comercio exterior de doble vía, un volumen mayor en importaciones de todo tipo de bienes, incluyendo commodities producidos y exportados desde Colombia hacia el resto del mundo. Esa es una discusión obligada. “En el período enero-mayo de este año, 2019, se registró un déficit en la balanza comercial colombiana de US$3.641,7 millones FOB, en el mismo periodo 2018 se presentó un déficit de US$2.066,0 millones FOB” [8] cifras en las que se destaca la exportación de petróleo crudo y otras materias primas básicas.

Para concluir, el desarrollo de las negociaciones hace que los países prosperen, al aprovechar sus activos en los que se destacan, y luego intercambian con otros países lo que a su vez ellos producen mejor. Así entonces el comercio, a través del aumento en las exportaciones e importaciones, genera un incremento en la producción y el ingreso, promoviendo de ese modo el desarrollo económico, y en consecuencia el bienestar de la población. Dada la importancia estratégica que han ganado en los últimos años los negocios internacionales, el gobierno colombiano cree conveniente especializar y reestructurar las entidades en asocio con la modernización normativa, con el fin de promocionar la cultura exportadora y guiar a los empresarios nuestros en el proceso de inmersión en la arena internacional. Es evidente que los negocios internacionales son una locomotora guiada por las instituciones de comercio exterior que si es conducida de manera óptima, facilitará un excelente ritmo de crecimiento de nuestra economía.

[1] www.segurexpo.com

[2] www.fiducoldex.com.co.

[3] www.proexport.com.co.

[4] www.dian.gov.co.

[5] www.mincomercio.gov.co.

[6] www.mincomercio.gov.co.

[7] www.cancilleria.gov.co.

[8] www.dane.gov.co.

Luz Stella Pérez Arias

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